Noticias de anabelmga

Fecha publicación: Hace 1 año 47 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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  En pleno siglo XXI, vivimos inmersos en la tecnología. Dependemos de ella hasta tal punto, que muchas de nuestras actividades diarias no podrían ser realizadas sin la ayuda de los dispositivos multimedia. Hoy en día, es difícil encontrar un hogar en el que no haya algún Smartphone / Tablet / videoconsola, además de las consabidos aparatos de TV o los nuevos dispositivos phablet y wearables.  Está claro, que la tecnología lleva a un mudo virtual, que se encuentra al alcance de todos y que no solo nos hace más fácil la vida, sino que además nos entretiene. El precio que tenemos que pagar a cambio, pasa por la modificación de nuestras rutinas y conductas habituales. Obviamente, la primera repercusión es un mayor sedentarismo, pero además influye en otras áreas como nuestro sueño y ritmo circadiano.

Fecha publicación: Hace 2 años 12 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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 Dormir bien y descansar, eso es en definitiva lo que todos buscamos. Sin embargo para conseguir ese objetivo, es necesario engranar muchas piezas. En unos casos, dependen de el propio paciente, todas aquellas medidas encaminadas a mejorar la higiene del sueño, con un adecuado control de estímulos, son fundamentales para conseguir el objetivo deseado. El problema viene cuando no dependen del propio paciente. ¿Qué se puede hacer cuando la sociedad impone unos horarios que interfiere con nuestro ritmo biológico?. Hablamos por ejemplo, de los trabajadores a turnos. La asociación americana de medicina de sueño establece que los turnos mas disruptivos en el ciclo vigilia sueño, son tres fundamentalmente: turno de tarde 14:00 a 24:00 h, turno de noche 21:00 a 8:00 h y turno de madrugada 4:00 a 7:00 horas.

Fecha publicación: Hace 2 años 20 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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 ¿Cuanto debe dormir un niño? Esta es una pregunta tan frecuente en nuestra consulta como difícil de contestar. Durante la etapa de recién nacido, pasará entre 17-18 horas durmiendo en forma de periodos de mayor o menor duración, intercalados con episodios de vigilia. Este tiempo irá disminuyendo hasta la edad adulta, en la que los periodos de sueño suelen variar de 6 a 8 horas. Al igual que en los adultos, también en los niños existen diferencias entre individuos. Las necesidades de cada niño varían de uno a otro e incluso a lo largo del día. Entonces, volviendo a la pregunta inicial, a la hora de valorar el sueño de un niño se debe considerar el ciclo vigilia/sueño en su conjunto. Es decir, si el sueño nocturno es continuado, sin despertares y durante la vigilia el niño se mantiene activo, sin mostrar signos de somnolencia y con un comportamiento normal en cuanto al juego y resto de actividades propias de la edad, en principio no debe preocupar las diferencias entre uno y otro niño, siempre dentro de unos límites, como es natural.

Fecha publicación: Hace 2 años 30 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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   Ya es un hecho, el verano se ha terminado y a estas alturas, son pocos los afortunados que aún disfrutan del merecido descanso estival.  Con el fin de las vacaciones vuelve la rutina. Es muy recomendable retomar costumbres previas y volver a la normalidad lo antes posible en cuanto a horarios y hábitos. Uno de los aspectos que se ven más afectados es el sueño.
   La vuelta a la rutina supone volver a madrugar, el problema reside sobre todo en que esta transición la realizamos de forma brusca, de un día para otro, lo cual supone un verdadero desequilibrio para nuestro ciclo sueño vigilia
Esta adaptación suele durar unos días, pero dada la época del año en que ocurre, se ve favorecida por los zeitgebers externos; es decir, al disminuir la duración de los días la luz ambiental se reduce cuando se va a producir el periodo de sueño mayor. Todo esto mejora la adaptación de nuestro reloj o sincronizador interno, el núcleo supraquiasmático.

Fecha publicación: Hace 2 años 44 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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"Falta de concentración" así es como se suele denominar en lenguaje coloquial a todos aquellos síntomas  relacionados con la esfera cognitiva, que se ven altamente influenciados en un sentido negativo cuando el sueño nocturno no es reparador. Todos hemos experimentado en mayor o menor medida esta situación, tras una noche sin dormir plácidamente. Si esta situación se perpetua, es lógico comprender que los efectos negativos sobre la capacidad cognitiva del sujeto se acentúan. Nos encontramos ante un montón de posibles causas que pueden ser responsables de esta situación. Vamos a fijarnos en una de las más prevalentes: Los trastornos respiratorios obstructivos durante el sueño.

Entre las quejas mas habituales en los pacientes diagnosticados de Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva de Sueño (SAHOS), podemos encontrar alteraciones en el procesamiento cognitivo como enlentecimiento en la realización de las tareas o incremento en los errores, alteraciones en la memoria o en la capacidad de mantener el nivel de atención y vigilancia, incluso en la atención selectiva; o de forma más específica en las funciones ejecutivas, desde el procesamiento y manejo de la información hasta la ejecución y planificación de las tareas, con impulsividad desmotivación,etc.

Fecha publicación: Hace 3 años 1 día
Autor: Anabel Puente Muñoz

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Una característica propia de la naturaleza humana es la atención selectiva. Todo aquello que nos puede pasar a nosotros mismos, nos interesa de forma especial y lo que creemos que no, lo vemos como lejano y menos interesante. Partiendo de esta premisa, se puede pensar que la medicina del sueño es un tema atrayente y que en general interesa a casi todo el mundo,  ya que todos dormimos y por tanto en algún momento a lo largo de nuestra vida experimentaremos algún problema en este sentido, aunque sea de forma temporal.  De todos los capítulos en los que se engloba la patología del sueño, quizás el que despierta más curiosidad y asombro es el correspondiente a las parasomnias. Es decir, comportamientos que presentamos durante el sueño, pero de los que no somos conscientes, ya que tienen lugar en las distintas fases del sueño. Se define parasomnia como  todas aquellas manifestaciones paroxísticas de naturaleza conductual y/o vegetativa que tiene lugar durante cualquier fase o en una específicamente. Habitualmente  suelen observarse durante la primera mitad del sueño, siendo más propias de las fases NREM, aunque también existe un nutrido grupo de la fase REM.  De este modo se pueden clasificar en aquellas que se asocian al despertar, otras que se producen en la transición vigilia /sueño y aquellas que tienen lugar durante la fase REM, de las que destaca especialmente el trastorno de conducta asociado al sueño REM. Actualmente, este último es considerado en algunos casos como un primer síntoma proceso neurodegenerativo.

Fecha publicación: Hace 3 años 6 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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"Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar y lo mejor de todo despertar"  

Antonio Machado

En marzo se celebra día mundial del sueño. A estas alturas esto nos dice poco; resulta extraño encontrar un “día huérfano” en el que no se conmemore algún acontecimiento importante o se “consagre” a alguna causa de calado social. Es innegable que cuando algo nos resulta habitual, al final se convierte en rutina y no podemos evitar que se cubra con un manto de cierta invisibilidad. No obstante, debemos evitar que esto ocurra y reflexionar sobre  cada uno de esos motivos de celebración dándoles la importancia que se merecen.
En cuanto al sueño, todo el mundo es consciente de la importancia de tener un sueño de calidad. Se trata de una necesidad primaria, independiente de la voluntad del sujeto.  Sin embargo, no siempre tiene lugar de forma correcta. Se estima, que cada día un tercio o más de la población sufre algún tipo de trastorno de sueño y/o excesiva somnolencia diaria, lo cual tiene un importante impacto en la jornada de vigilia tanto a nivel personal como en términos de salud pública. 

Fecha publicación: Hace 3 años 14 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

«Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aún lo malo, si poco, no tan malo»

Baltasar Gracián

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Quién puede decir, que nunca ha experimentado una dulce somnolencia hacia la mitad del día y se ha dejado llevar hacia un sueño breve, pero reparador que le permita seguir adelante con la jornada. La siesta no es solo una costumbre arraigada en mayor o menor medida en muchas culturas, entre las que se encuentra la nuestra, sino que también es una necesidad fisiológica incluida en el complejo engranaje del ciclo sueño-vigilia. Sin  embargo, no siempre la siesta es reparadora; es decir, a veces tras un periodo de sueño nos despertamos con sensación de pesadez y abotargamiento. ¿Por qué ocurre esto?

Fecha publicación: Hace 3 años 21 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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Desde siempre el ser humano ha intentado comprender el mecanismo por el que sentimos, pensamos o nos relacionamos con nuestro entorno. Todo empieza y termina en la neurona.  Se trata de descender hasta la génesis del potencial de acción en la membrana celular, es decir hasta las bases neurofisiológicas. Solo conociendo cómo funciona el sistema nervioso en condiciones normales, podremos llegar a intuir que es lo que ocurre en situaciones anómalas.

Fecha publicación: Hace 3 años 32 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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Dice la sabiduría popular que la cara es el espejo del alma. Esto cobra especial relevancia en las épocas vacacionales en las que el periodo de relajación alejado de la rutina y preocupaciones  se refleja en nuestro rostro. Sin querer contradecir a la sabiduría popular y dejando aparte el debate sobre la existencia o no de un componente espiritual en nuestro organismo, también podemos buscar una posible explicación fisiopatológia a este hecho. Nuevamente nos vamos a fijar en el sueño.  
En mayor o menor medida, todos hemos podido experimentar como nuestro rostro refleja los efectos de un sueño inadecuado, ya sea tras una noche sin dormir o tras una época de insomnio pertinaz. En este sentido la revista SLEEP acaba de publicar un curioso e interesante estudio, sobre los efectos que la privación de sueño tiene sobre  distintos rasgos faciales. Se valoran 20 fotografias de 10 individuos: a las 14:30 horas tras un sueño nocturno normal,  tras 31 horas de privación de sueño y tras un sueño de 5 horas. Llama la atención, como los efectos de esta privación de sueño, se producen en ojos, boca y piel, en forma de párpados caídos, ojos rojos e hinchados, ojeras, palidez facial, arrugas de expresión o caída de las comisuras labiales. Es decir, afecta fundamentalmente a aquellas areas faciales con mayor capacidad de interacción, con el consiguiente impacto en las relaciones sociales.