Fecha publicación: Hace 6 años 4 semanas
Autor: Sagrario Manzano

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El deterioro cognitivo supone un problema de salud pública extraordinariamente prevalente en la población general. La Enfermedad de Alzheimer, así como el resto de las demencias, han visto un incremento de su prevalencia de forma paralela al de la esperanza de vida1. En el año 2008, más de 2.5 millones de personas en todo el mundo padecían algún tipo de demencia, constituyendo la EA el 60% del total2,3. Si tenemos en cuenta a Europa en su totalidad, más de 7 millones de personas sufren EA. Se estima que para el año 2040, 10 millones de personas en Europa vivirán con demencia, y la cifra ascenderá a 14 millones en el 2050. Las estrategias de prevención son fundamentales a la hora de retrasar e incluso evitar el inicio de la fase clínica que denominamos demencia, en la que el individuo pierde su autonomía funcional.

Fecha publicación: Hace 6 años 5 semanas
Autor: Anabel Puente Muñoz

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Dice la sabiduría popular que la cara es el espejo del alma. Esto cobra especial relevancia en las épocas vacacionales en las que el periodo de relajación alejado de la rutina y preocupaciones  se refleja en nuestro rostro. Sin querer contradecir a la sabiduría popular y dejando aparte el debate sobre la existencia o no de un componente espiritual en nuestro organismo, también podemos buscar una posible explicación fisiopatológia a este hecho. Nuevamente nos vamos a fijar en el sueño.  
En mayor o menor medida, todos hemos podido experimentar como nuestro rostro refleja los efectos de un sueño inadecuado, ya sea tras una noche sin dormir o tras una época de insomnio pertinaz. En este sentido la revista SLEEP acaba de publicar un curioso e interesante estudio, sobre los efectos que la privación de sueño tiene sobre  distintos rasgos faciales. Se valoran 20 fotografias de 10 individuos: a las 14:30 horas tras un sueño nocturno normal,  tras 31 horas de privación de sueño y tras un sueño de 5 horas. Llama la atención, como los efectos de esta privación de sueño, se producen en ojos, boca y piel, en forma de párpados caídos, ojos rojos e hinchados, ojeras, palidez facial, arrugas de expresión o caída de las comisuras labiales. Es decir, afecta fundamentalmente a aquellas areas faciales con mayor capacidad de interacción, con el consiguiente impacto en las relaciones sociales.

Fecha publicación: Hace 6 años 12 semanas
Autor: David A. Pérez Martínez

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El pasado 24 de julio a las 20:41 horas el tren Alvia 00151 destino El Ferrol, y que había salido de Madrid horas antes, descarrilaba en una curva con velocidad limitada a 80 km/h. El tren entró en dicha curva a una velocidad superior a 190 km/h por lo que la catástrofe fue inevitable. Desde el primer momento se supo que el drama se extendería por las familias de decenas de fallecidos y heridos. En dicho trayecto el único elemento que aseguraba el control del vehículo era el maquinista del tren, por lo que desde el inicio el error humano parecía la hipótesis más creíble. Sin embargo, el conductor era un experimentado profesional que había realizado dicha ruta más de 60 veces sin ningún percance. No obstante, el maquinista refirió que se había “despistado” sin ni siquiera llegar a saber en qué sitio se encontraba. Del análisis de los datos transcritos de las grabaciones momentos antes del accidente parecía concluirse que el conductor estaba manteniendo una conversación telefónica con un compañero sobre asuntos relativos al trayecto, mientras manipulaba papeles o consultaba un mapa.